domingo, 9 de agosto de 2009



Quién no ha querido a un dios licántropo en el ardor de una noche romántica. Mis aullidos son el llamado, yo quiero un lobo domesticado.
Por fin he encontrado un remedio infalible que borre del todo la culpa, no pienso quedarme a tu lado mirando la tele y oyendo disculpas la, vida me ha dado un hambre voráz y tu apenas me das caramelos, me voy con mis piernas y mi juventúd por ahí aunque te maten los celos.

Tengo tacones de aguja magnetica para dejar a la manada frenetica la luna llena como una fruta, no da consejos, ni los escucha.
Llevo conmigo un radar especial para localizar solteros, si acaso me meto en aprietos tambien llevo el número de los bomberos. Ni tipos muy lindos, ni divos, ni niños ricos, yo se lo que quiero pasarla muy bien y portarme muy mal en los brazos de algún caballero.
Dudo si andar por la calle o entrar en un bar a probar fortuna, ya estoy sentada en mi mesa y pongo la mira en mi proxima presa, pobre del desprevenido que no se esperaba....

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